Habrás escuchado este comentario una y otra vez. De hecho se ha convertido en una especie de ritual: hay que tocar madera si algo de lo que estás hablando no debería suceder, y si no tiene patas mejor.

Así las personas de todas las edades se levantan de los asientos e incluso caminan hasta el marco de una puerta o ventana (en general lo que tienen más cerca) para tocar madera y protegerse contra los malos vaticinios.

Sin poder asegurarte nada acerca del origen de esta tradición que se transmite de manera hasta divertida de generación en generación, puedo aportarte sólo algunos datos al respecto, de esos que uno lee y encuentra por allí.

Hay personas que vinculan esto con la cruz de cristo, que en sí misma no tenía patas. Se cree que los restos de la madera de la cruz te protegerían, y por extensión cualquier trozo de madera sin patas que la simbolice.

Pero hay tradiciones más antiguas, que afirman que los Celtas, por ejemplo, rendían culto a los árboles, aseverando que tocarlos funcionaría como un cable a tierra donde uno podría descargar todos sus males.

Los indios norteamericanos, al igual que los griegos en épocas remotas, rendían culto al roble, al que relacionaban de algún modo con los Dioses.

Pues bien, son sólo algunas de las muchas teorías sobre las que seguramente alguna persona más anciana podrá confirmarte o ampliar información. Lo cierto es que los mitos y tradiciones nos atrapan y despiertan nuestra curiosidad… y “por sí o por no”, generalmente los respetamos.

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