Me encontre esta entrada por ahi por la web, me llamo mucho la atención. Les recomiendo leer todo…

 

A medida que pasa el tiempo, al interior de cada persona se empiezan a crear una serie de filosofías de vida, basadas principalmente en la experiencia personal, que a fuerza de repetición y repetición van marcando la memoria, como quien dice, a punta de prueba y error, porque a pesar de que en todos los lados todo el mundo ya ha hecho de todo antes que uno, que sería la vida si uno no se atreviera a probar suerte y dejar que las cosas le pasen a uno.

A que va toda esta pseudo-reflexión , todavía no sé, pero posiblemente a explicar que a mis 25 años, aún estoy formando ciertas filosofías personales, basadas en dichos callejeros, dichos de mis papas, palabras de algún intelectual y porque no?, hasta filosofía de revista y de canción popsera de los 80’s, finalmente todos re descubrimos verdades que ya alguien de la mejor o peor manera ya había descubierto.

Empecemos con  una que me ha estado retumbando en la cabeza hace unos días, frase célebre de mi papá, que particularmente utiliza conmigo, no con mi hermana, ni con mis primos, no señores, es con migo, y aún no se si preocuparme o sentirme halagada o qué diablos..

“la suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero”

Si, ya se, liiinda la frase, pero a pesar de lo bajada del monte, la cultura popular no se equivoca, ni mi papá se equivoca, porque me ha caído como anillo al dedo en innumerables ocasiones… obvio, siendo yo el gavilán ( faltaría más!!)

Primero, desglosemos la frase;

Quién es el gavilán: Ave rapaz, vive en el bosque, se alimenta de pajarillos y animales pequeños, y entre otras cosas, nada raro, cada vez quedan menos ejemplares en su hábitat natural (ya ni me sorprende). Coloquialmente, se conoce como gavilán, aquella persona audaz en los negocios.

Saliendo de las definiciones académicas, exploremos la sabiduría popular, y por más que evito, mis referencias telenoveleras me persiguen, así que no puedo omitir nombrar “pasión de gavilanes”; y creo que por aquí podría ver la luz para contextualizarme en esta frase, me pregunto: ¿ Será que el escritor que transformo “las aguas mansas” a “pasión de gavilanes” lo hizo porque oyó esta frasecilla y de una vez se le aparecieron los hermanos Reyes como personificación de esta frase.

Y es que los hermanos Reyes son unos personajes bastante simpáticos, y se podría decir que tenían más de garrapatero que de gavilanes, primero porque terminaron al final todos emparentados y disfrutando la herencia de las vecinas Elizondo, en más de una oportunidad terminaron echándole mano a la misma presa, creo yo que el rasgo más gavilanesco, además de su agresividad y exudación de testosterona por toda la pantalla del televisor, era que el fondo los Reyes eran arriesgados y bien intencionados, eso sí, los malos de la telenovela, tenían que ser descomunalmente malvados, para que los Reyes por contraste salieran mejor librados.

Ahora exploremos el “garrapatero”: Según el diccionario Encarta (no tengo más a la mano), Es un ave de pico corvo, pecho blanco y alas negras, que se alimenta de garrapatas que quita al ganado, y este animalito se encuentra en Colombia, y las repúblicas Bolivarianas de Ecuador y Venezuela.  Naturalmente, el garrapatero, no se encuentra en vía de extinción, y es aquí en donde encuentro mi primer hecho que comprueba la teoría de la suerte del gavilán y el garrapatero.

Por que se extingue el gavilán? porque no tiene que comer, y por qué no tiene que comer? Porque los bosques donde vive se están tumbando, y ¿para qué? se preguntarán ustedes… pues lógico, para tener en donde criar ganado, … y quién se beneficia del ganado… señoras y señores, El Garrapatero está detrás del complot, y así queda comprobado  que la suerte de uno es inversamente proporcional a la suerte del otro. Punto para la filosofía popular.

A diferencia de los gavilanes, los garrapateros no han inspirado ninguna serie de televisión, pero explorando mis archivos de vivencias personales, se me viene un ejemplo humanizado, con imágenes vividas y recuerdos nítidos a la cabeza; El garrapatero en su máxima expresión.

Nos remontamos solo unos pocos años atrás, donde las únicas preocupaciones eran terminar de la forma más decorosa lo que sería la conclusión de 5 años de trasnochos, cortadas, voladas mentales, y una no despreciable inversión monetaria que cada seis meses afectaba el patrimonio familiar. En estas épocas donde todavía no se le ha puesto precio a la hora de trabajo, se empieza a perfilar lo que en un tiempo será el garrapatero y lo que será gavilán.

Todo se resume en lo siguiente, el gavilán, cuenta con la buena imagen construida a punta de sacrificio y dedicación, mientras que el garrapatero va ahí, chupando rueda, ni muy muy ni tan tan, sin embargo el gavilán aún es un polluelo, inexperto en el arte de diferenciar que “bussines are bussines” y se deja ablandar por la simpleza del garrapatero, y es así que el gavilán arrastra al garrapatero, eso sí, mientras el gavilán arriesga, va, viene, hace y deshace, el garrapatero la tiene fácil, no arriesga mucho , tiene mucho por ganar y poco por perder. El problema viene, cuando el gavilán se da cuenta de que se lo han marraneado, y ya es muy tarde, 3 semanas antes de la entrega final, ya a llorar a otra parte.

Como termina la historia, el garrapatero se sale con la suya, se logra graduar, obviamente, superando sus expectativas, que por ser garrapatero, no son muy altas, mientras que el gavilán, naturalmente, se gradúa también, pero para el gavilán, el lastre del garrapatero le costó 0.5 menos de lo esperado y por consiguiente un golpe al ego que unos años adelante y hasta ahora está empezando a superar (si se han podido dar cuenta). En conclusión, el gavilán queda tan ardido, que ahí de que se le atraviese cualquier garrapatero por delante…

La conclusión a la que he llegado, y a la que posiblemente la sabiduría popular quiere que llegue, es que definitivamente el garrapatero la tiene más fácil en la vida; su existencia puede ser plácida, simple, sin riesgos, no le va  a faltar la casa y la comida, es más, hasta algún servicio a la comunidad prestará, porque ¿qué sería del mundo sin los que se coman las garrapatas?, pero por más tentadora que suene la cosa, y aunque en vía de extinción, es más chévere ser gavilán, arriesgado, atrevido, y puede que la suerte no siempre le favorezca, pero es que en últimas, el gavilán no se lo deja todo a la suerte, lo que logra, lo logra a punta de esfuerzo y en últimas tiene algunas anécdotas que contar .

Y para rematar, los garrapateros nunca podrán aspirar a una “pasión de garrapateros”, o a un trío como los hermanos Reyes, no señores, se debe ser gavilán para conquistar al público hispano, sediento de aventura e historias retorcidas.

Así que ya no me preocupo más, finalmente he logrado esclarecer lo que hasta hoy mi papá me quería decir con esa frase de consuelo, y es que aunque ser gavilán es cada vez más difícil, y el tentador lado oscuro y aguas mansas del garrapatero es bastante tentador, personalmente intentaré salvar de la extinción mi gavilán interno.

Extracto de un diario personal, largo y tendido… (espero algo entretenido).  Sobra aclarar, que esta sujeto a modificaciones (sorpresas nos da la vida) y naturalmente abierto a la discución…

Septiembre de 2009

Escrito por la lola derecha

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